Aneurisma de aorta abdominal: endoprótesis aórtica

Hoy en día, la incorporación de la técnica endovascular en el tratamiento del aneurisma de aorta abdominal (AAA) ha reducido notablemente la agresión sobre el paciente ofreciendo una tasa de complicaciones muy inferior a la cirugía abierta y siendo necesario un mínimo período de hospitalización la cual agiliza la reincorporación del paciente a la vida cotidiana.

A través de una simple punción en la ingle y una pequeña apertura en la otra es posible excluir el aneurisma del flujo sanguíneo y controlar la enfermedad.

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¿Qué son las arterias?

Las arterias son los vasos responsables de distribuirla sangre rica en oxígeno y nutrientes por todo el organismo, aportando a las células todas las sustancias necesarias para llevar a cabo su metabolismo. El corazón es el encargado de bombear la sangre e impulsarla por su interior, lo cual les otorga una de sus principales características, la presencia de pulso. La arteria más importante del cuerpo es la aorta, que sale del corazón y va dando ramas hacia la cabeza, los miembros superiores, las vísceras abdominales y pélvicas y los miembros inferiores. Las enfermedades de la aorta y de las arterias de los miembros inferiores son muy frecuentes en la población, especialmente en personas de edad avanzada.

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¿Qué es un aneurisma?

Una de las manifestaciones más comunes de la enfermedad arterial es la formación de aneurismas, un ensanchamiento de la luz arterial que provoca un debilitamiento de su pared y predispone a la arteria enferma a una posible rotura espontánea con gran hemorragia y con un altísimo riesgo de mortalidad cuando se trata de la aorta abdominal. Los aneurismas pueden afectar a cualquier arteria del cuerpo pero son más frecuentes en ciertos sectores como la aorta abdominal. Su origen depende de una suma de factores como son: los factores genéticos, la debilidad de las paredes arteriales y, sobre todo, el tabaco, la arterioesclerosis y la hipertensión arterial. Se da con más frecuencia en varones, con una proporción aproximada de 5-6 hombres por cada mujer.

Si bien otros problemas arteriales producen síntomas conocidos, los aneurismas no, pues no suelen comprometer el flujo sanguíneo. Por ejemplo, las arteria de las piernas llevan el oxígeno a los músculos y cuando se estrechan por arterioesclerosis se produce una falta de riego que obliga a los pacientes a detener su marcha, lo que se conoce como caludicación intermitente o enfermedad del escaparate. En el caso de la aorta abdominal, no se produce ninguna manifestación clínica y es habitual que se diagnostique de manera casual al realizar una ecografía o un TAC abdominal por otra causa, como una revisión urológica o un estudio lumbar.

El riesgo de rotura espontánea depende del calibre del saco aneurismático; a mayor tamaño del aneurisma, mayor riesgo de rotura, lo que obliga a realizar un tratamiento cuando alcanza los 5cms de diámetro como norma general. Hasta hace unos años, un alto porcentaje de aneurismas llegaba al hospital cuando ya se había producido la rotura, pero en la actualidad gracias a las técnicas de imagen se detecta con más antelación.

¿Cómo se diagnostica el AAA?

Cuando se sospecha de la existencia de AAA es preciso solicitar estudios específicos al laboratorio de exploraciones vasculares que es, a menudo, el primer paso en el diagnóstico de la enfermedad, cuya principal herramiento es el Eco-Doppler Color. Consiste en la realización de un estudio no invasico, es decir, que no requiere ningún tipo de agresión sobre el paciente ni produce efectos secundarios, que muestra la estructura, movimiento y función de los vasos sanguíneos en tiempo real y permite valorar el tamaño y localización del aneurisma, el compromiso o no de otras arterias adyacentes, la presencia de aneurismas en otros sectores, etc. Se emplea tanto en el diagnóstico como en el seguimiento de la enfermedad. El Eco-Doppler siempre debe ser realizado por médicos expertos en el diagnóstico vascular no invasivo. En algunos casos, será necesario solicitar otros estudios complementarios (Angio-TAC) como sucede, por ejemplo, en pacientes obesos, en los cuales la presencia de grasa a nivel abdominal dificulta la visualización de la aorta.

Si el tamaño del aneurisma es inferior a 5cms. se establece un protocolo de seguimiento periódico cada 6 meses para valorar el comportamiento de la dilatación aórtica. Cuando su calibre alcanza los 5cms. o cuando su tasa de crecimiento es igual o superior a 0,5cms. en 6 meses se considera indicado el tratamiento. En ese caso, es preciso solicitar otros estudios (Arteriografía, angio-TAC) que permiten obtener mediciones específicas de todo el área afectada para poder así diseñas la prótesis que, una vez implantada, excluirá el aneurisma, que será hecha a medida en cada paciente. En nuestra unidad, los pacientes tienen acceso a los servicios de diagnóstico especializado del Hospital Ruber Internacional, lo que asegura una atención médica de calidad.

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¿Qué opciones de tratamiento existen?

El tratamiento tradicional ha sido la cirugía abierta, técnica más agresiva, de mayor riesgo, con mayor estancia hospitalaria y con un postoperatorio más molesto pues exige abrir el abdomen. Sigue siendo la técnica de elección en paciente jóvenes y in enfermedad concomitantes, pero en los últimos años se ha desarrollado una técnica muy eficaz y de mucha menos agresividad para el tratamiento de los aneurismas denominada endovascular, que consiste en excluir el saco aneurismático mediante la introducción de un endoprótesis bifurcada compuesta de una estructura metálica recubierta por un material sin porosidad que se coloca en la luz de la arteria, por debajo de las arterias renales, extendiéndose hasta las arterias ilíacas, a través de pequeñas incisiones o punciones desde las ingles, sin necesidad de abrir el abdomen, y por control radiológico. La sangre pasa por el interior de la prótesis y el aneurisma queda totalmente excluido de flujo, desapareciendo la posibilidad de rotura y hemorragia interna.

Esta técnica permite una mínima hospitalización de 24 a 48 horas y su tasa de complicaciones es significativamente menor que la cirugía tradicional, por lo que está especialmente indicada en pacientes de edad avanzada que presentan un mayor riesgo quirúrgico.

Aunque no se trate de una cirugía abierta, es una técnica que requiere la intervención de diversos especialistas. Nuestro servicio dispone, para ello, de un equipo médico multidisciplinar con amplia experiencia compuesto por anestesistas, cirujanos vasculares y radiólogos vasculares intervencionistas que realiza este tratamiento en una sala de angiografía digital de altas prestaciones que cuenta con la ventaja de estar situada en el área quirúrgica del Hospital Ruber Internacional de Madrid, lo que permite conjugar la alta tecnología con un ambiente de asepsia. Esta situación facilita, en gran medida, el tratamiento puesto que la calidad de la imagen al visualizar la aorta y sus ramas es de altísimo nivel y favorece la colocación precisa de la endoprótesis.

Una vez controlado el aneurisma es importante establecer un seguimiento del paciente, no sólo por la intervención en sí y la necesidad de valorar periódicamente el estado de la prótesis, sino porque también se trata de una enfermedad crónica que puede dar lugar a otras manifestaciones como aneurismas y obstrucciones arteriales en otros territorios.

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