Linfología

La linfología es una disciplina médica englobada dentro de la Patología Vascular que se dedica al estudio del sistema linfático y sus trastornos; la patología linfática más frecuente es el linfedema, enfermedad caracterizada por la presencia de edema o hinchazón en una región corporal determinada, normalmente las extremidades, debido al estancamiento de agua, sal, proteínas, electrolitos y otras sustancias en el espacio intersticial, como consecuencia de una alteración mecánica y/o dinámica en el funcionamiento del sistema linfático ya sea por causa congénita (linfedema primario) o secundario a otras enfermedades y/o al tratamiento de las mismas (linfedema secundario).

El linfedema es una enfermedad crónica y progresiva que no tiene cura, pero puede tratarse eficazmente. Se necesita un amplio conocimiento de la patología vascular para realizar un correcto diagnóstico y ofrecer un abordaje terapéutico integral. El objetivo es reducir la hinchazón, prevenir las complicaciones y en definitiva, evitar la evolución de la enfermedad. El paciente debe participar activamente en el tratamiento; orientarle y educarle resulta esencial para lograr una mayor eficacia terapéutica. En nuestra experiencia, los resultados obtenidos tanto a corto como a largo plazo han sido muy satisfactorios. Contamos para ello con una Unidad dedicada exclusivamente al tratamiento y seguimiento de esta enfermedad.

linfedema
Diagnóstico
Opciones de tratamiento
Esquema terapéutico
Consejos de vida

Diagnóstico

Aunque el diagnóstico de la enfermedad es fundamentalmente clínico, existen exploraciones mínimamente invasivas como la linfogammagrafía isotópica que permite valorar la funcionalidad del sistema linfático, su capacidad y velocidad de transporte, la presencia de reflujo valvular y el volumen de filtrado llevado a cabo por los ganglios linfáticos.

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En la imagen del centro puede observarse como el radiofármaco se acumula en la pierna izquierda, siendo su captación menor a nivel de los ganglios inguinales izquierdos.

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Otros estudios, como la ecografía doppler color, será empleada principalmente para descartar otras patologías vasculares.

Opciones de tratamiento

El tratamiento del linfedema se basa en los siguientes pilares fundamentales que se combinan para abordar todos los aspectos de la enfermedad:

  • Drenaje Linfático Manual (DLM): Consiste en emplear la terapia manual con el objetivo de generar un gradiente de presión en el espacio intersticial, favoreciendo la formación de linfa (entrada de líquido intersticial en los capilares linfáticos) y al mismo tiempo, mediante maniobras suaves y siguiendo el trayecto de las corrientes linfáticas evacuar la linfa acumulada hacia su desembocadura. El DLM debe ser realizado siempre por fisioterapeutas especializados en la técnica.

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  • Terapia compresiva: Se emplearán vendajes de baja elasticidad que ofrecen una mayor rigidez, ayudando a contener el edema y favoreciendo la evacuación del líquido acumulado. El material compresivo se opone a las presiones patológicas responsables de los edemas, genera un gradiente de presión en favor del drenaje y mejora el efecto de bomba que realiza la musculatura durante la práctica de ejercicio (bombas musculares). La terapia compresiva debe ser individualizada en cada paciente y adecuada en cada momento de la enfermedad y del tratamiento. Tras la realización de DLM es absolutamente esencial la aplicación de compresión, preferiblemente mediante vendaje multicapa de corta elasticidad. El paciente con linfedema requiere compresión durante todo el día, pudiéndola retirar durante la noche como norma general; es el único medio físico del que se dispone para controlarla hinchazón de manera efectiva.

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  • Ejercicios linfomiocinéticos: Se realizarán siempre con compresión asociada ya que es junto con los ejercicios cuando el tratamiento compresivo alcanza su máxima efectividad.

    Se busca una mejora de la actividad muscular, prevenir la atrofia muscular y de esta manera preservar la amplitud articular. Caminar es el ejercicio más indicado, especialmente para pacientes con linfedema de miembros inferiores, aunque existen ejercicios específicos programados que ayudan a evacuar el exceso de líquido de la extremidad, en función de la zona en que se localice el edema; éstos deben ser explicados detalladamente a cada paciente.

  • Cuidados de la piel: La piel es el órgano encargado de protegernos frente a todas las agresiones externas; es muy importante mantenerla en unas condiciones óptimas de higiene e hidratación a fin de evitar complicaciones (linfangitis, erisipelas) tan frecuentes en pacientes con esta patología.

Además, el empleo de terapia compresiva provoca sequedad y otras alteraciones cutáneas que deben evitarse.

Esquema terapéutico

  • Fase descongestiva: El objetivo es reducir al máximo la hinchazón. Para conseguirlo, el paciente recibe tratamiento intensivo casi a diario mediante drenaje linfático manual y vendaje multicapa. Al salir de la consulta, deberá caminar y/o realizar los ejercicios que le sean indicados para lograr la máxima efectividad terapéutica. El vendaje se deberá mantener hasta el siguiente día en que el paciente regrese a tratamiento, siempre que lo tolere. La duración de esta fase dependerá de multitud de factores por lo que varía de unos pacientes a otros.

  • Fase de mantenimiento: Una vez se haya reducido todo lo posible el edema, el paciente comenzará a utilizar una media de características específicas que se deberá ajustar perfectamente al nuevo diámetro de su extremidad. Para ello deberá acudir a una ortopedia especializada para que le tomen medidas. El objetivo de la media es contener el edema, evitando que la extremidad tratada vuelva a dilatarse. Durante esta fase el paciente debe recibir sesiones periódicas de DLM y vendaje cuya frecuencia dependerá de la evolución de la enfermedad. Es muy importante que el paciente continúe cumpliendo con las normas de vida y realizando los ejercicios a diario, ya que el linfedema puede descontrolarse fácilmente si no se cuida a conciencia.

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Paciente fotografiada antes y después de la fase descongestiva. Se ha conseguido una reducción completa del edema pero no se ha curado la enfermedad. Por lo tanto, en la fase de mantenimiento debe seguir con sus cuidados y acudir periódicamente a tratamiento.

Consejos de vida

  • Llevar la media o el soporte compresivo indicado todos los días y para cualquier actividad que el paciente deberá colocarse antes de levantarse de la cama y mantener hasta la noche, retirándolo para dormir como norma general.

  • Lavado diario de la extremidad con agua y jabón neutro tipo “lagarto” o jabón de coco natural. Secar posteriormente la piel, haciéndolo con minuciosidad en los espacios que quedan entre los dedos (2 veces al día).

  • Hidratación diaria de la piel con agua de rosas + glicerina al 50% o aceite de rosa mosqueta más leche de almendras al 50% (2 veces al día).

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  • Mantener una dieta sana, baja en proteínas, baja en sal y un peso saludable. En algunos pacientes será necesario hacer dieta específica. La obesidad y el sobrepeso pueden complicar mucho la enfermedad. Es también recomendable beber al menos 2 litros de agua diarios.

  • Caminar a diario y realizar los ejercicios indicados. La piscina es un ejercicio también recomendable, pero manteniendo siempre una correcta higiene e hidratación de la piel tras el baño.

  • No utilizar ropa ajustada y tener especial cuidado con los elásticos de la ropa interior pues la compresión excesiva dificulta la progresión de la linfa. Adaptar la vestimenta al grosor de la región afectada.

  • En pacientes con linfedema de miembros inferiores (MMII) se aconseja dormir con elevación de las piernas, empleando para ello tacos debajo de las patas delanteras de la cama, no almohadas. Siempre que permanezca sentado, mantener las piernas en alto. En caso de afectación de brazo, es recomendable mantenerlo elevado con almohadas durante la noche.

  • Evitar permanecer en posturas estáticas durante periodos prolongados de tiempo, sobre todo estar de pie quieto o sentado con las piernas para abajo.

  • Usar un calzado adecuado (3-4 cms. de elevación del talón es lo más recomendable). Si el edema engloba a los pies aconsejamos utilizar un calzado especial.

  • En caso de afectación de brazo, nunca tomar la tensión ni poner inyecciones en la extremidad afectada, proteger las manos con guantes cuando se vaya a realizar con ellas actividades cotidianas, evitar el uso de sortijas, pulseras y no cargar pesos con la extremidad afectada.

  • Prevenir cortes, heridas, picaduras de insectos, quemaduras, golpes o lesiones traumatológicas. Cualquier lesión cutánea puede suponer puerta de entrada para posibles microorganismos patógenos.

  • Proteger el miembro del calor y de las radiaciones solares y evitar la depilación con cuchilla o con ceras calientes

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  • Ante la mínima sospecha de infección o erisipela, acudir urgentemente a su médico para recibir tratamiento antibiótico lo antes posible. Las complicaciones más frecuentes del linfedema son las infecciones de la piel o erisipelas producidas por bacterias estreptococos, que suelen manifestarse con enrojecimiento de la piel, aumento de la temperatura local, piel brillante y aumento del edema. Suelen ir acompañados de fiebre, cansancio y malestar general. Por ello, si usted sospecha que tiene una erisipela, deberá acudir urgentemente a consulta.